Alberto Witvrun.- En 1936 en Huichapan se generó una dinastía política postrevolucionaria mediante el acuerdo de Javier Rojo Gómez y José Lugo Guerrero que gobernaron Hidalgo ellos y
personajes ligados a ellos además de tres familiares directos: Jorge Rojo Lugo, Adolfo Lugo
Verduzco y Humberto Lugo Gil grupo político que se vio alterado solo con tres
imposiciones: Quintín Rueda Villagrán, Manuel Sánchez Vite y Guillermo Rossell de la
Lama, pasando por la desaparición de poderes que terminó con el mandato de Otoniel
Miranda Andrade a los 29 días.
Su línea política influyó hasta el 2005 aunque tenuemente con Miguel Ángel Osorio Chong
y a partir de ahí la AntroPRIfagia en Hidalgo fue resquebrajando estructuras y los pleitos
de pandilla debilitaron al todo poderoso Partido Revolucionario Institucional (PRI), que fue
perdiendo fuerza aquí y en todo el país hasta convertirse a partir de 2022 en una cofradía
que está en riesgo de perder su registro estatal el próximo año.
Huichapan ha sido gobernado por los partidos Acción Nacional (PAN) y Verde Ecologista
de México (PVEM) hasta que la ola morenista llegó hace dos años con la promesa del
cambio de régimen, pero salió más caro el caldo que las albóndigas con la mezcolanza de
planilla que formaron para llevar al gobierno municipal a Yeymi Yadira Solís Zavala, cuyo
mérito es ser la primera mujer en gobernar esta tierra.
Pero la inexperiencia y la ambición convirtió en dos años a Huichapan en tierra de nadie,
los regidores se retan a golpes, se acusan de violencia de género, de violencia laboral, se
insultan y suspendieron la última sesión de Cabildo al no haber condiciones, mientras
continúa en proceso la denuncia del Síndico Procurador Hacendario Israel Bautista Suárez,
quien es acusado junto al regidor Arturo Cruz Minutti de violencia de género.
Esto ha sumergido a Huichapan alguna vez ejemplo de hacer política en una crisis donde el
insulto y la ofensa dominan la narrativa mientras los habitantes del Pueblo Mágico
padecen de malos servicios e inseguridad.
