*Tula se complica.

Alberto Witvrun.-Crece la percepción de ingobernabilidad en Tula de Allende no solo por los 19 homicidios
dolosos en lo que va del año acompañada de una creciente bola delincuencial, también
por la falta de atención a los damnificados de las inundaciones de septiembre, la amenaza
de nuevas en esta temporada, la crisis en la cooperativa La Cruz Azul y ahora la posibilidad
de que personal de la policía municipal este involucrado en una red de tráfico de “sin
papeles” de centro américa y el caribe.
Mientras el presidente municipal padece el síndrome del avestruz y no enfrenta la
problemática sumergiendo al municipio en lo que diferentes organizaciones locales llaman
una crisis integral que trata de ocultar con decisiones respaldadas por un grupo de
regidores incondicionales y reprobando cualquier propuesta opositora, aunque esta sea
positiva para la población.
Manuel Hernández Badillo no deja que nadie le ayude y su soberbia ha convertido a Tula
en un municipio donde reina la delincuencia en todas sus expresiones, abusos policiales,
inseguridad y ahora al ser detenido un policía municipal en una bodega donde estaban
hacinados un numeroso grupo de indocumentados, se generó la sospecha que no es el
único de esa corporación que opera con una banda de traficantes de personas.
La anarquía se apodera del gobierno municipal, no hubo reacción ante el posible ataque a
la planta de la Cooperativa La Cruz Azul, no hay presión del ayuntamiento ni gestiones
ante el gobierno federal para un proyecto que realmente impida nuevas inundaciones y
en el caso del policía implicado en el tráfico de personas, trató de deslindarse asegurando
mediante un comunicado que había renunciado el finde semana, sin embargo, poseía el
arma de cargo tampoco había acta administrativa sobre “abandono de trabajo”.
El caso de Brigham Castillo Barrera, deja mal parado también al secretario de seguridad
Mario Vargas Soto, que no ha podido establecer una estrategia que inhiba actos delictivos
y menos haber iniciado una investigación al interior de la corporación para eliminar la
sospecha de que otros efectivos participaran de estos actos delictivos, que agravan la
percepción de ingobernabilidad.