Alberto Witvrun.-Este lunes se cumplen 13 años de que concluyera el ciclo vital del gran luchador social de la Huasteca, el sacerdote católico José Barón Larios, cuyos restos permanecen en una
capilla de Ixtlahuac I, Huejutla de Reyes; por dos décadas me unió a él una fuerte
amistad a pesar de no profesar religión alguna, sin él y sin los también religiosos +Pablo
Herrnández Clemente y +Samuel Mora Castillo, la Huasteca no tuviera avances y los
gramos de justicia para su gente, vaya un grato recuerdo para el Padre Barón.
Los sucesos de los últimos días en el gobierno federal y en la cúpula de Movimiento de
Regeneración Nacional (Morena) surten efecto en Hidalgo donde subieron y bajaron
bonos en la carrera por la sucesión, aunque sigue siendo temprano porque primero el
partido gobernante debe superar las elecciones estatales y municipales para definir con
certeza como estará el escenario en 2028.
Después de que las aguas locales parecen retomar su nivel, porque las señales indican
que, en el 2028, no habrá reforma electoral que altere las reglas actuales de que se
postule en Morena mujer y que el próximo gobierno constitucional tendrá una duración
por única vez dos años, para regresar en 2030 al periodo de seis con empate de elecciones
estatales y federales.
Así el Caso Ebrard, tiene efectos directos en Hidalgo, donde la diputada federal que
pertenece a la expresión política del secretario de Economía y excanciller había levantado
la mano para la candidatura y empezó a parecer en la tri8buna de San Lázaro y con una
campaña de posicionamiento de tierra, no con los resultados esperados, ve disminuir sus
bonos, no por ello abandonará la carrera.
La que esta que no cabe de gusto es la exalcaldesa de Tizayuca Susana Ángel Quezada, la
de cuentas pendientes con la Auditoría Superior del Estado de Hidalgo (ASEH) por 20
millones de pesos, porque su protectora Citlalli Hernández Mora salió de la Secretaría de
las Mujeres para presidir la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, sus posibilidades
crecen.
Pero esto parece no hace mella en la senadora Simey Olvera Bautista; la magistrada
Rebeca Aladro Echeverría y menos a la secretaria de Salud Vanesa Arroyo Escalante y de la
cuauhtemista y exdiputada local Lisset Marcelino Tovar.
