Alberto Witvrun.- Quien corrió en los últimos días al ojo del huracán, para hacerse notar ante su gris
actuación como legislador y en general en su vida política electoral llena de
traiciones que fue precedida del charrismo sindical en la Sección 186 del Sindicato
Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM) Ciclo
Combinado de la Termoeléctrica Alfredo Pérez Ríos de la Comisión Federal de
Electricidad (CFE)donde se permaneció 18 años y fue repudiado en su cuarta
reelección, fue José Luis Rodríguez Higareda.
Originario de Ecatepec, Estado de México, llegó a Tula hace tres décadas e
ingresó por la puerta de atrás a la dirigencia sindical apoyado por el charrismo
sindical que dominaba al SUTERM, en donde tuvo múltiples acusaciones por
acoso y represión laboral, aun así logró colarse a dos candidaturas del Partido de
la Revolución Democrática (PRD), en donde traicionó a quien lo llevó al Sol
Azteca: Ricardo Baptista González.
Más tarde alcanzó la Sindicatura Jurídica en el gobierno municipal del priista
Jaime Allende Gonzáleza quien se entregó totalmente y ahora reapareció como
candidato y hoy diputado local por Movimiento de Regeneración Nacional
(Morena) cargo que solo utiliza de manera servil para defender lo indefendible que
sucede particularmente en el gobierno municipal de Tula.
Primero a quien le apodaban El Puma por ser homónimo del cantante venezolano
José Luis Rodríguez, trató de justificar la violencia en la Región Tula, queriendo
culpar al pasado sin argumentos y ahora trató de descalificar la denuncia de
regidores sobre los sobornos en el gobierno municipal de Tula del morenista
Cristhian Rodríguez Reséndiz.
Lo que resulta patético y denigrante, porque como diputado local debe defender la
legalidad pero sobre todo a sus representados, tan mal se vio en su frustrada
defensa que en Tula, ya especulan en que también recibe su sobre amarillo.
