Alberto Witvrun.- En los últimos tiempos los malos gobiernos municipales y medidas como las de cancelar dobles plazas o ingresos sacudieron a los 84 cabildos y principalmente los Síndicos
Procuradores Hacendarios y Jurídicos, empezaron a asumir sus funciones unos llevados
por cumplir a los votantes, otros llevados por las pugnas políticas ponen en el ojo del
huracán a presidentes municipales y empiezan a obligar a los órganos fiscalizadores a
poner más atención.
A los diputados locales a revisar quienes pueden ser objeto de Juicios de Procedencia,
aunque ninguno de ellos o por lo menos a los de Movimiento de Regeneración Nacional
(Morena) no sean llevados a esas instancias, aunque algunos lo merezcan, por el temor de
que esto ocasione mayor daño electoral que sus pésimas administraciones y actos de
corrupción.
En este escenario los Síndicos empiezan a tener mayor protagonismo, quien abrió fuego
fue en Tulancingo de Bravo, Pedro Escudero García quien en su informe habló de
irregularidades y convocó al gobierno morenista de Lorena García Cázares a corregir el
rumbo y ahora remata el morenista Síndico Hacendario Pedro Hiram Soto Márquez,
destapando la cloaca tulancinguense.
Pero no sólo es este caso, en Mixquiahuala de Juárez, la Síndica Alejandra Gómez Orozco,
denunció corrupción en el gobierno del ex petista y neo morenista Miguel Ángel Peña
Flores y en Huichapan la presidenta municipal Yeymi Yadira Solís Zavala, fue denunciada
de corrupción por su Síndico Israel Bautista Suárez ofreciendo documentos y presuntas
pruebas.
En muchos otros casos las firmas de los Síndicos Procuradores se cotizan alto, las facturas
son económicas y políticas, que requieren por un lado rigor de los órganos fiscalizadores,
pero sobre todo manejo político, que no se ve por ningún lado; porque existen regidores
que ante los excesos de los presidentes municipales opositores y no mantienen una
postura critica que tienen crisis de diferentes niveles, Tula de Allende, es el mejor
ejemplo.
