Alberto Witvrum.- Al secretario general de la Sección XV del Sindicato Nacional de Trabajadores de la
Educación (SNTE) Saíd Vargas Sáenz, es casi seguro le llegue en los próximos días una
bocanada de oxígeno porque todo indica, aunque aún se puede cancelar que el Comité
Ejecutivo Nacional analiza prolongarle su gestión algunos meses, aunque la decisión
puede cancelarse, porque también se estima que unos meses más pudieran generar
mayor inconformidad en el magisterio.
El resquebrajamiento del equipo que lo llevó a la dirigencia magisterial hace cada vez más
difícil su sucesión cuando no se ve ni cercanía ni confianza con la expresión del presidente
municipal de Zempola, Francisco Sinuhé Ramírez Oviedo como para que lleguen a un
acuerdo e impulsen un perfil que cubra necesidades de ambos y logre el visto bueno del
dirigente nacional Alfonso Cepeda Salas.
En este escenario conforme se agotan los tiempos de prolongarse su mandato
aumentarán las debilidades de Vargas Sáenz, provocadas por el mismo al “golpear” a
propios y extraños estos cuatro años, pero sobre todo por el papel protagónico que ha
dado a sus hijos en actividades sindicales públicas, lo que no afectaría al trabajo sindical si
sólo fuera eso, porque es seriamente cuestionado la función de Saíd Vargas Licona.
Es un secreto a voces que este joven opera en la Secretaría de Trabajo y Conflictos del
Personal de Apoyo y Asistencia a la Educación, y la titular Baciliza Rocío López Ortega
prácticamente sólo firma las órdenes lo que autoriza Vargas Licona a quien le conocen
como Saíd Licona, para que no se le identifique con el secretario general y es que desde
esa posición se autorizan las plazas que no son concursadas, lo que levanta una tolvanera
de sospechas, sobre el trabajo que ahí realiza el Junior.
Así que sólo el tiempo dirá si es bueno o no la prolongación de gestión para Vargas Sáenz,
que analiza la dirigencia nacional, no como un favor o por simpatía, sí por los tiempos
políticos porque sus debilidades y enemigos que dejó en el camino estos cuatro años,
quieren pasarle la factura.
