La reciente salida de Esteban Solari del banquillo de Pachuca volvió a poner sobre la mesa una “maldición” de entrenadores que dejan la Bella Airosa por la puerta de atrás y en busca de nuevos proyectos, pero que no siempre encuentran mejores resultados lejos de la institución.
Uno de los primeros antecedentes fue el de Carlos de los Cobos, quien dirigió a Pachuca en la temporada 1994-1995 de la Primera A. Su paso dejó números positivos, con 11 victorias, dos empates y cuatro derrotas en 17 partidos.
Ese rendimiento lo llevó a Tigres, donde no logró mantener la misma línea competitiva. En 16 encuentros registró tres triunfos, cuatro empates y cinco derrotas, sin consolidar el proyecto.
Otro caso fue el de Rubén Omar Romano, quien tras un ciclo con los Tuzos en 2004 decidió continuar su carrera en Cruz Azul. Su etapa en La Noria estuvo marcada por inestabilidad y factores externos que impidieron el desarrollo pleno del equipo.
Aunque más adelante alcanzó finales con Santos Laguna, su trayectoria posterior no logró traducirse en títulos, pese a mantenerse vigente en la Liga MX.
El caso más recordado por la afición es el de José Luis Trejo. Después de conquistar el título del Clausura 2006 con Pachuca, decidió tomar un nuevo reto con Tigres.
Su paso por el conjunto regiomontano fue breve, con 11 partidos dirigidos y apenas dos victorias, tres empates y cinco derrotas, terminando su ciclo tras caer precisamente ante los Tuzos.
La salida de Solari se suma únicamente como un recordatorio más de una tendencia que se ha repetido con el tiempo. En varios casos, los técnicos que abandonaron Pachuca para buscar un salto profesional terminaron enfrentando escenarios muy distintos a los que dejaron en la Bella Airosa.
