Miguel Á. Martínez. Tula de Allende.- Mientras el presidente municipal Cristhian Martínez Reséndiz presumía obras y acciones de su segundo año de gobierno, integrantes de la asamblea municipal protestaron en silencio para evidenciar la práctica de la administración: ignorar, silenciar y no escuchar las voces que no coinciden con él.
Las regidoras independientes Janeth Martínez Mendoza e Ivonne Ponce Sobrevilla y la síndica jurídica Guadalupe Rodríguez Cruz se pusieron de pie durante el informe y colocaron una cruz de papel sobre su boca.
El mensaje directo: que no guardarán silencio frente a un gobierno al que acusan de corrupto y de no escuchar ni atender sus observaciones, y mucho menos las de la ciudadanía, además de todo aquel que osa cuestionar sus decisiones.
La protesta cobró mayor significado luego que, apenas el pasado lunes, la regidora Karina Chiapa Mendoza denunciara al alcalde públicamente en sesión de cabildo por violencia política en razón de género.
Pero si hubo un tema que volvió a quedar fuera del discurso oficial, fue el de los 156 millones de pesos que Cristhian Martínez aseguró que no se encontraban al comienzo de su administración.
Cabe resaltar que durante la sesión de cabildo del 4 de mayo presentó estados bancarios y documentación con la que habría demostrado rubro por rubro que los recursos sí se encontraban en las cuentas municipales, incluso con un desglose de conceptos; no obstante, durante el segundo informe el alcalde no explicó qué ocurrió con esos 156 millones de pesos ni cómo fueron ejercidos o cuál es su situación.
En contraste, Martínez Reséndiz dedicó buena parte de su informe a destacar la inversión en obra pública, asegurando que durante los dos primeros años de administración se han ejecutado trabajos por 166 millones de pesos.
Entre ellos mencionó la transformación del antiguo parque infantil La Tortuga en Quetzalcóatl, con una inversión de 18 millones de pesos, así como la reconstrucción de la calzada Melchor Ocampo, cuyo costo supera los 50 millones.
El alcalde tampoco abordó los señalamientos de la oposición sobre presuntos sobrecostos en obras y adquisiciones de maquinaria, vehículos y bienes muebles ni hizo referencia a temas ambientales que mantienen inconformes a distintos sectores, como la intervención del río Tula, la posible afectación de árboles, el problema del mosco Culex y la proliferación del lirio en la presa Endhó.
La inconformidad se mantuvo durante varios minutos, hasta que, cerca del final de la intervención del alcalde, integrantes de Morena, Nueva Alianza y aliados de Movimiento Ciudadano y algunos integrantes del PT e independientes se colocaron frente a las manifestantes, acción que fue interpretada como un intento por bloquear la protesta y evitar que la “cruz del silencio” siguiera siendo visible durante el informe.
El segundo informe de Cristhian Martínez terminó mostrando dos realidades dentro del mismo recinto: la del gobierno que presumió resultados y la de las representantes de oposición que reclamaron, mediante una protesta silenciosa, respuestas que nuevamente no llegaron.
