Miguel Á. Martínez. Tula de Allende.- A pesar del despliegue y amplia promoción del operativo de seguridad con 600 agentes federales y estatales, la violencia no cesa y la noche del martes se registró otro homicidio, en la localidad de San Francisco Bojay, que inicialmente fue negado por autoridades.
La ejecución ocurrió en medio del silencio oficial, particularmente del gobierno de Cristhian Martínez Reséndiz y se produjo pese al amplio dispositivo de seguridad que fue presentado por la Secretaría de Seguridad Pública estatal (SSPH) hace unos días, como estrategia para contener la ola de violencia.
De acuerdo con reportes vecinales, la noche del martes se escucharon detonaciones de arma de fuego en San Francisco Bojay y alrededor de las 23:30 horas, comenzó a circular información sobre la ejecución de un hombre, cuyo cuerpo habría quedado junto a una canaleta de aguas negras.
Pese a las reiteradas alertas ciudadanas y trascendió en redes sociales, la Policía Municipal y otras instancias aseguraron que no existía ningún homicidio, afirmando que únicamente se habían localizado casquillos percutidos en el lugar.
Fue hasta el miércoles cuando oficialmente se confirmó la ejecución. Corporaciones de seguridad informaron entonces sobre el hallazgo de una motocicleta abandonada y, a corta distancia, el cuerpo sin vida de un hombre con impactos de bala, quien fue identificado como vecino de la comunidad.
Con este crimen suman 11 homicidios dolosos por arma de fuego en Tula en lo que va de enero, mientras que en la región suroccidente de Hidalgo la cifra asciende a 16 ejecuciones.
