Jesús Castillo.- En un momento crucial para el futuro económico del país, la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra) advirtió que la próxima revisión del T-MEC debe consolidarse como una plataforma de integración productiva y no en un freno que paralice las inversiones o fracture las cadenas de suministro.
A través de un comunicado de prensa, el organismo señaló que, para el sector privado, mantener la certidumbre jurídica es la única garantía para blindar el empleo, la inversión y el crecimiento económico del país.
Además, señalaron que, en la manufactura, el motor más potente de la economía mexicana, donde la industria automotriz destaca como su principal columna vertebral. Este sector no solo aporta el 20% del PIB manufacturero y el 4% del PIB nacional, sino que exporta el 87% de su producción total, enviando casi ocho de cada diez vehículos directamente al mercado estadounidense y sosteniendo una robusta red de proveedores y empleos especializados.
La principal preocupación de los industriales radica en las reglas de origen. Actualmente, para acceder a los beneficios del tratado, los vehículos deben acreditar un 75% de contenido regional, uno de los requisitos más estrictos del planeta, además de cumplir con normativas laborales muy específicas.
La Canacintra también alertó que un endurecimiento arbitrario de estos porcentajes, ajeno a la realidad operativa de las plantas, elevaría los costos de producción y restaría competitividad, ahuyentando la llegada de nuevos capitales.
A pesar de los desafíos, la cúpula industrial coincide en la oportunidad de avanzar hacia una mayor autonomía regional en sectores estratégicos. La apuesta consiste en estrechar la integración en áreas como semiconductores, dispositivos médicos, farmacéutica, acero, aluminio y minerales críticos, reduciendo la histórica dependencia de proveedores externos y blindando la seguridad económica de la zona.
Ante este panorama, el organismo empresarial lanzó un llamado enérgico a los equipos negociadores para que las próximas rondas den prioridad absoluta a la estabilidad legal, la innovación y el desarrollo industrial. Con un intercambio comercial en Norteamérica que ya roza los 2 billones de dólares anuales, el futuro del bloque depende de defender la competitividad de una de las regiones productivas más dinámicas del mundo.
