Alberto Witvrun.- Ahora en Tula ya nadie sabe que es más urgente si el combate a la inseguridad o
a la contaminación, porque antes y después de la visita presidencial se sucedieron
actos violentos con delitos de alto impacto que tienen en tensión a la sociedad así
sean ajustes de cuentas o la lucha por el control del Huachicol y el narcomenudeo
entre grupos delincuenciales, lo que requiere la atención directa de los gobiernos
estatal y federal.
La visita de la presidente Claudia Sheinbaum Pardo a la refinería Miguel Hidalgo
de Petróleos Mexicanos (Pemex) no sólo fue para supervisar la conversión de
procesos para aumentar la refinación de hidrocarburos en el país, también era el
mensaje de que a pesar del rechazo al Parque de Economía Circular sigue vigente
su compromiso para revertir en lo posible la grave contaminación en la región.
La voluntad expresa de la mandataria debe animar a quienes respetaron el
resultado de la consulta, pero no están de acuerdo porque se dejaron ir mil 600
millones de pesos, la solución a los rellenos sanitarios que son un serio problema
ambiental y de salud pública para Hidalgo y la generación de por lo menos medio
millar de empleos.
Por eso las autoridades no deben permitir que continúe la espiral de la violencia y
que se normalicen los delitos de alto impacto, es urgente la capacitación y
equipamiento de las policías de los once municipios que integran la región, que
opere adecuadamente el mando coordinado y el apoyo logístico y de inteligencia
de las fuerzas federales.
La más reciente ejecución de una familia (un hombre y dos mujeres) ataque en el
que resultó herida una menor de 10 años, es un indicador de la violencia aunque
no fue menor la de una pareja, porque la cuenta regresiva de esta bomba de
tiempo, ya está adelantada.
