Miguel A. Martínez. Tepetitlán. Tula de Allende.- La crisis provocada por la proliferación del mosco Culex en la zona ribereña de la presa Endhó continúa dejando severas consecuencias para los productores pecuarios, quienes reportan pérdidas masivas de animales que amenazan con llevarlos a la quiebra.
Personas dedicadas a la cría de ganado ovino y porcino afirman que la muerte constante de sus ejemplares ha reducido drásticamente sus rebaños y granjas. En algunos casos, las pérdidas superan el 80 por ciento de los animales que tenían antes de que la plaga se intensificara.
Habitante de Santa María Daxthó relató que de los 25 borregos que formaban parte de su patrimonio familiar le quedan seis. La venta de esos animales contribuía al ingreso del hogar, pero ahora enfrenta dificultades económicas para mantener a su familia.
Otro testimonio proviene de un porcicultor de Tula, quien aseguró haber perdido alrededor de 440 cerdos. Actualmente conserva 60 ejemplares, cifra insuficiente para recuperar las fuertes inversiones realizadas en alimento, infraestructura y cuidados veterinarios.
Los productores explicaron que los animales enferman tras ser atacados por enjambres de moscos durante las noches, presentando fiebre, debilidad e infecciones que terminan provocando su muerte.
Mientras las pérdidas continúan acumulándose, los afectados aseguran que la desaparición de sus animales no solo significa menos ingresos, sino la destrucción de un patrimonio construido durante años de trabajo y esfuerzo.
