Jesús Castillo.- La Secretaría de Cultura de Hidalgo reprobó a la administración municipal del morenista Jorge Reyes, por eliminar murales icónicos en la capital bajo la premisa de una supuesta rehabilitación de la imagen urbana.
La secretaria Neyda Naranjo Baltazar, calificó el actuar del Ayuntamiento como una evidente «falta de diálogo», sentenciando que el arte urbano no puede ser tratado como un bien desechable ni borrado sin una consulta previa con los creadores y la comunidad.
La tensión entre ambos funcionarios escaló tras la desaparición de obras emblemáticas en el Jardín del Arte y en la calle General Daniel Cerecedo Estrada. El caso más crítico es el de la pieza titulada “De Relatos y Brochas” del artista Eduardo Zamora financiada con recursos públicos a través del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) 2023.
Zamora denunció que su trabajo fue sepultado bajo una capa de pintura guinda sin recibir notificación alguna, un acto que la Secretaría de Cultura interpreta como un desconocimiento del valor patrimonial del arte urbano.
Frente a la justificación del presidente municipal que argumentó que los murales fueron eliminados debido a que presentaban daños por vandalismo y habían perdido su valor estético, Naranjo Baltazar fue tajante en su postura: la degradación de una obra no otorga permiso para su destrucción total.
La funcionaria subrayó que, antes de recurrir a la pintura lisa, la solución institucional debió ser la restauración coordinada con los autores originales, evitando así decisiones de escritorio que ignoran el impacto social del arte.
Aunque el conflicto no derivará de momento en acciones legales, a pesar de que algunas obras estaban vinculadas a programas estatales, la Secretaría de Cultura ya ha iniciado gestiones para localizar a los artistas afectados. El objetivo, según informó Naranjo, es reparar el daño y buscar los mecanismos necesarios para recuperar los espacios públicos que fueron silenciados por la brocha del Ayuntamiento, reafirmando que el arte en la capital no debe estar sujeto a la arbitrariedad administrativa.
