Alberto Witvrun.- Nadie le dijo al secretario de Gobierno Guillermo Olivares Reyna que no debía confiar en el Clan Sosa Castelán y menos en su operador político Damián Sosa Castelán, que al
interior del propio grupo le consideran el menos confiable de los tres hermanos, porque
saben traicionar, así han podido transitar en casi todos los partidos políticos, aunque no
lograron el objetivo de que fuera postulado el jefe de la cofradía Gerardo Sosa Castelán
como candidato a gobernador del estado.
Que cuando más cerca estuvo, no fue por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) que
le dio poder político y económico hasta controlar a la Universidad Autónoma del Estado
de Hidalgo (UAEH) desde 1983, el control de 16 gobiernos municipales un año después y
dos diputaciones locales en 1987 sino a través del del Partido Acción Nacional (PAN) en
2005, pero finalmente se inclinaron por el senador Antonio Haghenbekc Cámara.
Damián Sosa, exige ahora al responsable de la política interior “fuera manos” de las
negociaciones para definir en que municipios se postularán sólo mujeres y acciones
afirmativas, porque hay manipulación del Ejecutivo, clara señal de que mantienen la
confrontación con el gobernador Julio Menchaca, que los orilló a refugiarse en la
franquicia del Partido del Trabajo (PT) tras fracasar su intento de asumir el control de
Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), donde aún tiene dos quintacolumnistas.
Estas historias, así como las del interior de la UAEH donde Gerardo Sosa se fue sacudiendo
a quienes formaron parte del Grupo Universidad e impidió la llegada a la rectoría de
aquellos a quienes consideró un riesgo para su hegemonía entre ellos Jorge Márquez
Alvarado y Raúl Arroyo González y no se diga de quienes le acompañaron en el proceso
para apoderarse de la UAEH, debió conocerlas Guillermo Olivares antes del 2 de marzo.
Pero no, nadie le dijo nada, ni le sugirió cuidado o tal vez no les hizo caso y presumió el
encuentro con el operador político del Clan Sosa Castelán, quien espero cien días para dar
a conocer su versión de que temas abordaron ese día y de paso lanzar el dardo de que hay
intromisión del Ejecutivo en la agenda político electoral, para empezar a enturbiar el
proceso 2027, estratégico para el 2028 y el 2030. Al tiempo.
