Jesús Castillo.- A casi una década de la desaparición de Eduardo Salazar Olvera, su madre, Hortensia Olvera, mantiene una búsqueda incansable de su hijo, quien tenía 45 años, y fue visto por última vez el 22 de febrero de 2017 tras salir de su hogar en la colonia Mina del Lobo, en Pachuca.
A sus 78 años, la mujer recorre caminos y acompaña brigadas con la esperanza intacta de hallar a su único hijo soltero, y tras la pérdida posterior de su esposo, doña Hortensia enfrenta la doble ausencia en la soledad de su hogar, por lo que recurre al trabajo diario no solo como medio de subsistencia, sino como un refugio emocional contra la depresión.
La afectada señala que las autoridades priorizan las investigaciones de casos recientes, relegando al olvido los expedientes de larga data, a lo que se suma al dilema financiero que encaran los buscadores, quienes se ven obligados a elegir entre trabajar para cubrir sus necesidades básicas o suspender sus labores para integrarse a las jornadas de rastreo en campo.
Pese al tiempo transcurrido y la falta de avances oficiales, el mensaje de Hortensia para su hijo permanece inalterable, con la firme promesa de que el amor de su familia lo espera de vuelta.
Sobre este tema, el gobernador Julio Menchaca Salazar ofreció una reunión con las autoridades competentes para que brinde a ella y a otras madres buscadoras información sobre su caso.
