Miguel Á. Martínez. Tula de Allende.- Habitantes de comunidades cercanas al río Tula y ambientalistas manifestaron su inconformidad ante las obras de saneamiento que se ejecutan en el afluente, al considerar que carecen de efectividad y representan un uso ineficiente de recursos públicos.
Los señalamientos se centran en la construcción de colectores marginales, una de las principales acciones promovidas por autoridades estatales y federales como parte del plan de recuperación del río.
Los inconformes sostienen que dichos trabajos no han sido transparentes, ya que no se han difundido informes públicos detallados sobre su avance ni sobre la aplicación del presupuesto.
“Se habla de grandes inversiones, pero no hay claridad en los resultados. La ciudadanía no tiene forma de saber en qué se está gastando el dinero”, expresaron.
Además, criticaron la falta de visión integral en el desarrollo de las obras, indicando que si el objetivo era sanear el río las acciones debieron contemplar desde el inicio la instalación de infraestructura complementaria, como tuberías captadoras y sistemas de contención, en lugar de ejecutarse de manera fragmentada.
Aunado a ello, señalaron que actualmente las obras enfrentan una pausa debido al incremento en el nivel del río, lo que ha impedido continuar con las labores.
Esta situación evidencia fallas en la programación de los trabajos, ya que, afirmaron, era previsible que las condiciones climáticas afectaran el desarrollo del proyecto.
“Es una muestra de improvisación. Se trabajó sin considerar los ciclos naturales del río y ahora el avance está en riesgo”, comentaron.
Los habitantes también advirtieron que existe la posibilidad de que parte de la infraestructura ya construida resulte dañada o desaparezca ante la fuerza de la corriente, lo que implicaría mayores costos para su rehabilitación.
En su posicionamiento, compararon las acciones actuales con intervenciones anteriores realizadas por instancias federales, como los constantes trabajos de desazolve, que calificaron como insuficientes y repetitivos.
Recordaron que el gobierno estatal ha destinado al menos 400 millones de pesos a estas obras, inversión que no tendrá un impacto significativo si no se implementan medidas de saneamiento en la fuente principal de contaminación, que es el Valle de México.
Finalmente, subrayaron que el problema de contaminación del río Tula tiene su origen fuera del estado de Hidalgo, principalmente en descargas provenientes de la capital del país, insistiendo en que las soluciones locales no serán suficientes.
