Erick Morales.- Durante la tercera semana de diciembre los Servicios de Salud atendieron al menos 13 casos de intoxicación aguda por alcohol, condición tras un consumo excesivo en corto tiempo. Más de la mitad de estas atenciones correspondió a personas de entre 18 y 39 años, lo que volvió a colocar a la población joven como uno de los grupos con mayor exposición a los efectos del alcohol.
Este patrón de consumo también se reflejó en enfermedades hepáticas diagnosticadas a lo largo de 2025; en promedio, cada semana se detectaron cerca de 10 casos de padecimientos del hígado vinculados al alcoholismo, de acuerdo con los registros epidemiológicos disponibles hasta el 20 de diciembre de la Secretaría de Salud Federal (SSA).
Hasta ese periodo, los servicios médicos atendieron a 507 personas con enfermedad alcohólica del hígado y cirrosis hepática. De acuerdo con el informe de la Dirección General de Epidemiología (DGE), tan solo entre el 14 y el 20 de diciembre se confirmaron cinco nuevos casos de enfermedad alcohólica del hígado y tres de cirrosis, etapa avanzada caracterizada por un daño irreversible al órgano.
Las cifras demuestran que mientras la enfermedad alcohólica del hígado mostró una disminución anual, la cirrosis avanzó; en 2025 se contabilizaron 369 diagnósticos de cirrosis, lo que representó un aumento cercano al 30 por ciento respecto a 2024, cuando se registraron 285 casos. Del total, 269 correspondieron a hombres y 100 a mujeres, lo que mantuvo una mayor incidencia en población masculina.
De acuerdo con los términos médicos, la enfermedad alcohólica del hígado corresponde a etapas iniciales del daño causado por el consumo de alcohol y puede presentar inflamación o acumulación de grasa, con posibilidad de mejorar si se suspende el consumo y se recibe tratamiento; en cambio, la cirrosis hepática es una fase avanzada en la que el tejido del hígado queda cicatrizado de forma irreversible, por lo que la atención se enfoca en controlar complicaciones y evitar un mayor deterioro.
