Miguel Á. Martínez. Tula de Allende.- Pobladores retuvieron a cinco presuntos trabajadores de la empresa Cielo Claro, ligada a la firma Koila, interesada en instalar un parque fotovoltaico en 800 hectáreas del ejido de San Miguel de las Piedras, pese a no contar con permisos municipales ni consentimiento de la población.
La presencia de personal de la compañía causó molestia entre los residentes, quienes amenazaron con lincharlos, aunque estos iban acompañados del presidente del comisariado ejidal.
Al momento de ser interceptados por la población, el personal de Cielo Claro realizaba un estudio a un pozo de agua ubicado en el área, con el objetivo de obtener mediciones ambientales para instalar de nuevo la estación de monitoreo que hace un tiempo destruyeron vecinos de 12 localidades del occidente.
Koila llegó al occidente de Tula desde 2019, con la intención de instalar miles de paneles solares, aunque ello implica la devastación del ecosistema del lugar, lo que fue rechazado desde un inicio por los habitantes. También acusaron que, en caso de llegar los receptores de energía, dejaría de llover en el polígono por años, tal y como ocurre en Nopala de Villagrán, donde se instalaron hace un par de años.
Los estudios de monitoreo se realizaban, aunque hace dos semanas los vecinos de occidente recibieron un acta firmada por el ayuntamiento en la que se oficializaba la cancelación del proyecto, al menos por lo que resta de este periodo municipal, que acaba el 5 de septiembre del próximo año.
Los inconformes previamente aseguraron que, si Koila insistía en colocar el parque fotovoltaico y destruir el ecosistema, entonces habría derramamiento de sangre, porque estaban dispuestos a defenderse hasta con la vida.
Los trabajadores y el comisariado fueron rescatados, después de cuatro horas, por policías estatales y municipales, y luego fueron trasladados a las oficinas del juez conciliador local.