Alberto Witvrun.- Comprobado está que la mayoría de agresiones a reporteros provienen de autoridades municipales llevadas por el enojo que les causa la publicación de sus abusos y excesos en el ejercicio de mal gobernar como sucede en Tula de Allende, donde se lleva a cabo una
campaña de denostación en contra de Miguel Ángel Martínez que el sábado tuvo la mala
fortuna de caer en manos de la policía municipal que le fabricaron una serie de faltas
administrativas para imponerle una excesiva multa y retener el vehículo que conducía en
compañía de su prometida.
El reportero que ha mantenido una línea critica con gobiernos de los partidos
Revolucionario Institucional (PRI) de la Revolución Democrática (PRD) y ahora de
Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en las últimas 72 horas es objeto de
ataques en redes sociales donde se le muestra esposado, fotografías que le tomaron los
agentes policiacos, diciendo que su jefe es el regidor independiente Noé Paredes Meza a
quien califican de huachicolero.
Esta campaña no pudo realizarse sin el visto bueno del presidente municipal morenista
Cristhian Martínez Reséndiz a quien no le gusta el trabajo periodístico de Miguel Ángel
Martínez que ha evidenciado con rigor periodístico el abuso de poder, los síntomas de
corrupción que se desprenden de las denuncias públicas que han realizado integrantes de
la asamblea municipal, por todo ello ahora que tuvieron la oportunidad le “tunden” en
redes al reportero, que ya procede legalmente.
Se analiza que vía legal procede, además de acudir a la Comisión de Derechos Humanos
del Estado de Hidalgo (CDHEH) en lo que parece será un proceso no fácil para probar el
abuso de poder de la autoridad municipal, lo que desde luego no amedrenta al reportero
Miguel Ángel Martínez ni a los medios para los que trabaja, para seguir ejerciendo las
li9bertades de prensa y expresión.
Tula de Allende es una bomba de tiempo social, la inseguridad reina, la corrupción quedó
manifiesta con el caso de los “sobres amarillos” denunciada por una regidora petista y la
demanda exigencia de la sociedad para devolver la paz ante 12 homicidios dolosos en lo
que va del año, mientras la solidaridad aumenta para el reportero Miguel Ángel Martínez,
que por lo pronto responsabiliza al gobierno municipal de lo que le pueda suceder a él o a
su familia.
Se espera que, formuladas las denuncias legales, están sean investigadas y se frene la
denostación instrumentada desde el palacio municipal, aunque el alcalde Cristhian
Martínez Reséndiz, no tarde en asegurar que nada tiene que ver en este caso, porque esa
ha sido su estrategia desde que llegó al gobierno municipal de Tula de Allende y estoy
cierto que la de Miguel Ángel Martínez también será la misma: un periodismo profesional.
