Alberto Witvrun.- Si no fuera suficiente inseguridad, creciente criminalidad y la caída de la productividad en Tula de Allende con repercusión en los once municipios de esta región ahora aparece la nueva amenaza contra la salud de la población que no es cosa menor porque empiezan a
registrarse incrementos en el deterioro de la salud de los tulenses con el fundado temor
de enfermedades mortales.
Estudios preliminares señalan que los mantos friáticos en determinados niveles se han
contaminado con metales pesados de las filtraciones de las aguas residuales, lo que
provocó que 15 pozos la red de agua “potable” que abastece a la población registran
metales pesados y arsénico por encima de los indicadores permisible que ponen en riesgo
la salud de los tulenses.
Los primeros análisis realizados por el doctor Salvador Rangel, se trataron de hacer llegar
al secretario de Gobierno Guillermo Olivares Reyna en agosto de 2025 después de una
primera charla, pero después ya no quiso recibir ni los documentos ni al grupo de
ciudadanos que vienen solicitando estudios completos por parte de las dependencias
federales para conocer alternativas ante de que empiecen aparecer enfermos por estas
causas.
Así que los tulenses ya no sienten lo duro sino lo tupido al pasar de malas
administraciones priistas al gobierno corrupto del perredista Manuel Hernández Badillo,
ahora superado en todos los ordenes por la administración del morenista Cristhian
Martínez Reséndiz, después de las inundaciones de 2021 de las que no terminan de
reponerse y la ola delincuencial del crimen organizado.
A pesar de ello hay luces en el camino por eso tocan puertas en el gobierno federal que
esperan que se abran para profundizar en estos estudios y que la Secretaría del Medio
Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) incorpore esta problemática a los programas
de saneamiento de la región Tula – Tepeji, entorpecidos con el rechazo al Parque de
Economía Circular (PEC).
