Alberto Witvrun.- Camino al primer lustro de las inundaciones de las que Tula de Allende y su región de influencia que suma once municipalidades no terminan de recuperarse lo que se observa
en la caída en el Producto Interno Bruto Estatal (PIBE) que cayó del cuarto al onceavo
lugar, la población se encuentra entre la espada y la pared, porque sufre la violencia
generada por la delincuencia organizada y un gobierno que además de ineficaz reprime y
amenaza a quien no se le somete o se identifican con sus críticos y opositores.
Cristhian Martínez Reséndiz el funcionario de segundo nivel de la Coordinación de
Planeación y Prospectiva al inicio de este gobierno que fue postulado por Movimiento de
Regeneración Nacional (Morena), mediante maniobras que mantienen la división en el
partido gobernante, se convirtió en un pequeño tirano, que persigue, amenaza y se venga
de quien osa criticarle o pensar diferente.
Los síntomas de corrupción no son pocos, entre los más delicados es “convencer” con
sobres amarillos a regidores para que voten sin cuestionar las propuestas de Martínez
Reséndiz, por otro la seguridad que ha generado malestar entre los agentes de la policía
municipal a quien no dotan del equipo adecuado, los hicieron firmar de recibido dos
uniformes y el equipo táctico no cumple con los requisitos que garantice su integridad.
No son pocos los ciudadanos que acusan amenazas o intentos de represión del presidente
municipal si apoyan a sus detractores, hay hasta quienes han sufrido la amenaza directa,
de quien se dice reiteradamente apoyado desde el segundo piso de palacio de gobierno
en la capital Pachuca, todo mientras el mejor síntoma de lo que pasa en Tula de Allende,
son sus calles solas y los comercios cerrados a temprana hora.
Y el botón de muestra del talante de Cristhian Martínez Reséndiz es el reportero Miguell
Ángel Martínez, quien es objeto de la denostación en redes sociales, para lo cual los
empleados municipales recibieron la orden de compartir la imagen donde fue
abusivamente esposado por policías municipales, capturar la pantalla y enviársela a sus
jefes, so pena de ser castigados de no hacerlo.
