Miguel Á. Martínez. Tula de Allende.- En 18 meses de la administración municipal morenista presidida por Cristian Martínez Reséndiz, se acumularon cien homicidios documentados, entre muertes violentas y hallazgos de cuerpos ejecutados, según registros construidos a partir de reportes públicos a pesar del incremento de fuerzas federales para reducir los delitos de alto impacto.
Las cifras se conocen en medio de un contexto de preocupación social por la incidencia delictiva, particularmente en lo relacionado con la delincuencia organizada en diversas zonas del municipio paralelamente al incremento de delitos del fuero común y denuncias por excesos de la policía municipal desde el 5 de septiembre de 2025 a la fecha.
Distintos sectores siales señalan que el tema de la seguridad no ha ocupado un lugar central en la agenda pública del gobierno municipal y no se observan resultados por parte de las fuerzas estatales y federales; el gobierno local evita hablar del tema, y cuando lo hace responsabiliza a instancias estatales y federales.
El colectivo X la Paz y La Dignidad denunció falta de atención y omisión por parte de las autoridades municipales, frente a la creciente crisis de inseguridad, lamentaron el hallazgo de restos de una persona desmembrada, abandonados en distintas zonas: San José, Nantzha y El Crestón, que los obliga a alzar la voz una vez más.
El colectivo también evidenció que el gobierno local ha rechazado la creación de un Consejo Ciudadano de Participación en materia de Seguridad Pública, lo que, señalaron, limita la inclusión de la sociedad en la toma de decisiones relacionadas con la integridad de la población.
En contraste, la comunicación institucional ha privilegiado la difusión de actividades turísticas, eventos y acciones administrativas, a pesar de los señalamientos de regidores opositores en la asamblea municipal que también acusan actos de corrupción en el ayuntamiento.
Ante ello, ciudadanos han considerado necesario que la autoridad municipal fortalezca su postura frente a la problemática, asumiendo con mayor claridad su responsabilidad en la atención de la seguridad pública, así como en la generación de estrategias y resultados medibles.
La situación mantiene vigente la exigencia social de que se priorice la atención a la violencia, en un municipio donde la seguridad continúa como una constante en que un asesinato o balacera ocurre un día sí y al otro también.
Lo que ha generado que la población nuevamente se organice y prepare manifestaciones pacíficas para que se visibilice el incremento de la violencia y la inseguridad en este municipio y en general en los municipios del occidente de la entidad.
