Miguel Á. Martínez. Tlaxcoapan.- Con una misa en la llamada Zona Cero, familiares y amugos de las 137 personas fallecidas que dejó la explosión del ducto de Pemex en San Primitivo, recordaron, el séptimo aniversario de la tragedia más grande registrada en Hidalgo.
Durante la homilía el clérigo fue enfático al señalar que este día se cumplieron siete años de que 137 familias quedaron completamente mutiladas, y en el que decenas de niños, actualmente jovencitos en su mayoría, quedaron huérfanos.
Subrayó que el dolor no ha disminuido con el paso del tiempo y lamentó que, lejos de fortalecerse, el acompañamiento institucional se ha ido diluyendo.
Deudos reprocharon que, a siete años no ha existido el apoyo gubernamental que las familias esperaban en ptogramas sociales para no acudir al Huachicol para subsistir, actividad que no didminuyó.
Aseguraron que las autoridades se olvidaron de los deudos, de los hijos de las víctimas y a todos a los que, tras la explosión, se suponía, recibirían respaldo permanente. Añadieron que tampoco recibieron tratamiento médico y psicológico adecuado a los sobrevivientes, quienes suman oficialmente 10 personas y continúan enfrentando las consecuencias físicas y emocionales de aquella noche.
En el acto religioso fue notoria la escasa presencia de autoridades; únicamente acudieron la presidenta municipal de Tlaxcoapan, Teresa Olivares Reyna; la directora de Gobernación en la región Tula, Gasury Mota, y el secretario municipal de Tlahuelilpan. No se registró la asistencia de funcionarios de mayor rango estatal o federal, hecho que fue interpretado por los asistentes como una señal de desinterés institucional.
A pesar de ello, como cada año, las familias de los fallecidos se congregaron de manera nutrida para honrar la memoria de sus seres queridos, encender veladoras y elevar plegarias en un espacio que sigue siendo símbolo de luto, exigencia de justicia y memoria colectiva.
La misa concluyó con un llamado a no olvidar lo ocurrido y a mantener viva la exigencia de atención, verdad y acompañamiento para quienes aún cargan con las secuelas de una de las tragedias más dolorosas en la historia reciente de Hidalgo.
Y a pesar de ello la extracción y comercialización ilicita de hidrocarburos se mantiene y ahora han gnerado en la región una ola de violencia.








