Pascual Boing; en medio de un proceso de cambio productivo

Imelda Córdova. Tizayuca.- Salvador Torres Cisneros, presidente de  Cooperativa Pascual dio a conocer que la empresa se encuentra experimentando un proceso de pruebas —que comenzó entre octubre y noviembre de 2017—  el cual ha reflejado un incremento en el costo de la fabricación. La modernización ha sido posible gracias a una inversión de 100 millones de pesos que la empresa decidió ocupar en varios aspectos como ampliar su planta en Tizayuca, y a realizar labor social para la limpia de espacios públicos.

Torres Cisneros detalló que actualmente aumentó el costo de la fabricación por botella en 50 centavos, pues cada taparrosca tiene un valor de 60 centavos, mientras que el popote tiene un precio de diez centavos.

Este proceso de cambio en los productos de un litro está cerca de culminar, ya que todavía queda un remanente de 100 mil, cajas mensuales. Actualmente, la empresa de bebidas genera cuatro millones de cajas de refrescos al año.

El empresario detalló que ya designaron recursos para adquirir dos máquinas Tetra Gemina a la empresa Tetra Pak. Una de esas máquinas se emplea para producir el nuevo envase de un litro, más llamativo y colorido, y la otra para colocar la taparrosca en cada uno de esos recipientes mejorados.

Asimismo, la compañía refresquera pondera adquirir otro par de máquinas para el envasado y colocación de la taparrosca en los envases de medio litro. Una vez que tenga el nuevo equipo, la cooperativa recibiría los rollos de cartón en los que será envasado el producto de medio litro y las taparroscas que serán empleadas en cada envase. Asimismo, tendrá que impartirse la capacitación al personal para el manejo de los equipos.

De los 100 millones de pesos destinados para este proceso, Pascual Boing ocupó recursos para la compra de un terreno en Tizayuca—donde tiene una planta embotelladora—, para expandir su capacidad de almacenamiento.

Un monto de 20 millones de pesos se invirtió en la adquisición de una máquina de llenado de agua de garrafón, que arrancó operaciones hace tres semanas. Además, la empresa solicitó una máquina de envase para la popular presentación de triángulo.

“Al no pegar en el mercado el triángulo irregular se decidió invertir en una nueva máquina diseñada especialmente para nosotros, pues es un envase que no se usa regularmente”, comentó Salvador Torres.

Dicha máquina es originaria de Suecia, al igual que todas las que envasan los refrescos de Pascual Boing. Mientras que las del llenado de agua y los carbonatados provienen de Italia y Francia.

Respecto al tema ecológico, Salvador Torres, quien fue reelecto director de la Cooperativa, aclara que los popotes no desaparecerán del todo de sus bebidas de fruta, aunque ya trabajan en la creación de popotes biodegradables para sus presentaciones pequeñas (de 250 y 125 mililitros).

El desafío consiste en encontrar a un proveedor o institución que coadyuve en alcanzar este propósito, pues actualmente la empresa investiga qué opciones tiene para producir popotes biodegradables, ya que este proceso cambiará la adquisición de materias primas.

A decir de Torres Cisneros, las acciones para sustituir los popotes por taparroscas son relevantes para la compañía, dado que el principal objetivo es contribuir al cuidado del medio ambiente, pues la empresa es consciente del daño que los popotes hacen al mar y a su fauna.

No obstante, el directivo asegura que esta labor “no sólo es de Pascual, sino también de los ciudadanos, de otros sectores empresariales —como los fabricantes de plástico— y del Gobierno, para cambiar las costumbres sobre el manejo de la basura”.

En esta meta, los integrantes del Consejo también consideran que los envases de medio litro y de litro contengan un recuadro que comunique a los consumidores la importancia del desecho correcto de la basura que se genera con los envases de las bebidas.

 

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