*Pachuca, entre deudas y “moches”

Alberto Witvrun.-El presidente municipal de Pachuca Sergio Baños Rubio realiza una reingeniería financiera
para subsanar recortes presupuestales que sufren los ayuntamientos por modificaciones a
leyes por parte del Congreso local, además de las cargas por deudas que heredó de las
administraciones de Yolanda Tellería Beltrán y del Concejo Municipal que presidió Tania
Meza Escorza.
Adeudos a proveedores que alcanzan una importante suma de millones de pesos que de
acuerdo a la capacidad financiera se subsanando, aunque no hay cifras concretas,
tampoco en que medida se redujo el adeudo que debe cubrirse institucionalmente porque
al concluir una administración, en este caso dos, las deudas no desaparecen.
Carlos Eduardo Malanco Aguilar propietario de la empresa Camlar con dirección en
Atoyac, 20, La Paz, 72160, Puebla, Puebla, dedicada a la confección de uniformes logró un
contrato para abastecer de prendas (playeras, uniformes, chalecos) con logotipos
institucionales de la administración de Yolanda Tellería por un monto de 2 millones 108
mil 160 pesos con 80 centavos.
La entrega de productos fue de acuerdo al contrato, pero en ese momento inició su
peregrinar, porque la factura no fue cubierta; el gobierno de Tellería Beltrán concluyó y no
le pagaron, tampoco en la administración de Meza Escorza, así que esta y otras deudas
pasaron a la actual administración.
Iniciaron gestiones ante Javier Rojas Morales secretario de la Tesorería, que en 2020
estuvo inhabilitado para ocupar cargos públicos, pero no tuvieron respuesta hasta llegar
con el secretario General Municipal Genonni Pedraza García, quien pidió a Malanco
Aguilar el 50 por ciento de la factura por adelantado para gestionar el pago, lo que el
empresario asegura en una grabación en poder de este columnista.
Carlos Eduardo Malanco Aguilar, ya inició un procedimiento legal para lograr que el
ayuntamiento de Pachuca le pague y pide al presidente municipal inicie una investigación
en su equipo para deslindar responsabilidades de ambos funcionarios porque resulta
extraño que uno no quisiera pagarle y el otro le pidiera un abusivo porcentaje para
gestionar el pago, aunque se acepta que es su palabra contra la del funcionario.