Miguel Á. Martínez. Tula de Allende.- Organizaciones ambientales del Valle del Mezquital sostienen que las obras ejecutadas por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) sobre el Río Tula no corresponden a un proceso de restauración ecológica, sino a una intervención hidráulica para incrementar el cauce para conducir mayor volumen de agua negra del Valle de México que aumentará la contaminación.
Las agrupaciones recordaron que el proyecto tiene antecedentes desde 2017 y que posteriormente fue ampliado tras las inundaciones de 2021. Desde entonces, afirman, el río ha experimentado modificaciones que han alterado su comportamiento natural y generado impactos ambientales acumulativos.
Entre los efectos que señalan destacan la pérdida progresiva de suelo en ambas márgenes, la erosión acelerada de las riberas, el deterioro de árboles centenarios, la afectación a especies silvestres asociadas al corredor biológico y degradación de manantiales naturales que abastecían a comunidades y balnearios del Valle del Mezquital.
Los ambientalistas también cuestionan que el proyecto continúe sustentándose en una Manifestación de Impacto Ambiental elaborada en 2016, la cual consideran insuficiente para evaluar las condiciones actuales de la cuenca.
En paralelo, mantienen sus críticas respecto al saneamiento de la presa Endhó, al considerar que las acciones implementadas por el Gobierno Federal no han resuelto el problema de contaminación ni la proliferación de lirio acuático.
En su opinión, el conjunto de las obras responde principalmente a una estrategia para brindar mayor seguridad hidráulica al Valle de México mediante el desfogue más eficiente de aguas residuales, mientras los posibles costos ambientales y los riesgos de inundación recaerían sobre las comunidades hidalguenses asentadas aguas abajo de la presa Endhó.
