El estadio Hidalgo se convertirá en un laboratorio de máxima exigencia para la Selección Mexicana Sub 23 el próximo 2 de octubre, fecha en la que el representativo nacional chocará ante Pachuca en un duelo de preparación concebido para elevar el ritmo competitivo del tricolor.
El estratega Eduardo Arce apuesta a que el cuadro hidalguense lleve al límite a sus dirigidos, aprovechando el carácter formativo y la intensidad que caracteriza a la cantera blanquiazul para detectar áreas de oportunidad antes de encarar sus siguientes compromisos internacionales.
“Continuar con lo que hemos venido trabajando para repetir un podio olímpico, ya ha habido dos y queremos ser los terceros ahí, tenemos que subir mucho la competencia, necesitamos que el mexicano compita mejor y más constante en escenarios jodidos para demostrar que está creciendo en estos entornos”, explicó el entrenador nacional.
El choque en la Bella Airosa forma parte del plan estratégico con el que el cuerpo técnico busca acortar distancias respecto a los equipos dominantes del balompié internacional, utilizando a clubes de jerarquía en la Liga MX como parámetro real sobre el terreno de juego.
“Necesitamos igualar a potencias, no tenemos por qué esconderlo, estamos un pasito atrás, pero ese pasito es una motivación para nosotros para acortar distancias y conseguir justo un podio”, sostuvo Arce de cara al compromiso en el recinto hidalguense.
El armado de la plantilla tricolor mantendrá la columna vertebral del proceso Sub 20 e integrará a elementos con rodaje en el máximo circuito, además de dar seguimiento a promesas de proyección absoluta que continúan sumando minutos en el primer equipo.
