Alberto Witvrun.- En lo que queda del priismo local celebran el resultado electoral de Coahuila como suyo y, más les vale porque el jefe político del Revolucionario Institucional (PRI) Rubén Moreira
Valdez es el esposo de Alma Carolina Viggiano Austria jefa de la cofradía que domina este
partido en Hidalgo, quien no lo haga les puede llegar la maldición de la tepehuacanense,
lo que aquello del dedo en el anillo, pero no por eso deben lanzar las campanas al vuelo.
Sin duda la blanqueada o goliza para estar acorde con el mundial futbolero al gobernante
Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en el territorio de la Laguna, no puede
considerarse como una tendencia nacional o de impacto directo en el electorado de
Hidalgo y menos nacional, aunque es una bocanada de oxigeno para el PRI y eleva el
ánimo opositor.
Cada proceso es diferente por características, idiosincrasia y tradición y, lo que si deja
claro es que le pueden ganar a Morena, si se aprovechan las condiciones y circunstancias
que obedezcan al interés electoral de los Hidalguenses, como la veintena de malos
gobiernos municipales y las rupturas al interior de las bancadas morenistas.
No se puede minimizar el crecimiento de los partidos opositores, pero también habrá que
esperar si en Hidalgo se respetan los acuerdos nacionales de Morena con los partidos del
Trabajo (PT) y Verde Ecologista de México (PVEM), por lo pronto la dirigencia morenista
hidalguense debe tratar de recomponer el rompimiento de estructuras y establecer
estrategias regionales y hasta municipales.
Para tratar de ganar en un tercio de los municipios, considerados estratégicos porque
sería gobernar a más del 60 por ciento de los más de 334 mil habitantes, lo que no será
fácil por los malos gobernantes morenistas; pero desde luego que nadie en Hidalgo no
repetirá la hazaña del PRI en Coahuila, pero anima el próximo proceso electoral.
