*Efectos electorales de la tragedia

Alberto Witvrun.-Se quiera o no las inundaciones en la región Tula-Tepeji y Valle del Mezquital que dejó a alrededor de 70 mil afectados directos y 17 víctimas mortales tendrá un efecto electoral que preocupa a los actores políticos que aspiran a suceder en la primera magistratura a Omar Fayad Meneses cuya presencia se fortalece con la atención personal que brinda a esas regiones sin descuidar ninguna de sus responsabilidades.

Sus detractores emprendieron una campaña que buscó caricaturizar el percance que tuvo los primeros días al volcar la lancha que lo transportaba, pero los efectos fueron contrarios hoy la población de Tula reconoce el trabajo y esfuerzo del gobierno estatal por encima de las acciones del federal, sobre quien pesa la responsabilidad de lo sucedido en la clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que no alivia la constante presencia del director del organismo Zoe Robledo.

El retraso en la declaratoria de zona de desastre a nueve municipios por si sola cuestiona la desaparición del fideicomiso Fondo contra Desastres Naturales (Fondem) desaparecido por este gobierno junto con un centenar más bajo el argumento de que había corrupción, sin embargo no hay una acusación formal y por consecuencia nadie está en la cárcel o enfrentando un proceso por esta causa, lo que vuelve aún más cuestionable la extinción de los fideicomisos.

Las fotos que inundan las redes sociales de políticos entregando ayudas perdieron el efecto que buscaban, por eso ahora buscan armar manifestaciones en contra del gobierno perredista para destacar lo que algunos de ellos hacen al ver caer sus bonos electorales en la víspera del proceso electoral para la renovación del Poder Ejecutivo, lo que no es conveniente cuando lo que se requiere es trabajo en favor de la población afectada.

Porque se muestra la intención de obtener provecho político de la tragedia generada por el desborde de ríos y presas, en actitudes sin escrúpulos y el temor de las tendencias electorales cambien en los próximos meses por la tardía respuesta y el posterior oportunismo que aparecer entregando unas despensas.