Alberto Witvrun.- La regionalización del Día del Maestro, sirvió para multiplicar las rechiflas al secretario general de la Sección XV del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE)
Saíd Vargas Sáenz que no sabe que le depara Alfonso Cepeda Salas, que no olvida la
afrenta de hace cuatro años llegó en contra de su voluntad a representar al magisterio de
Hidalgo, gracias al equipo que lo impulso y que él se encargó de fracturar.
Señalado de corrupción con la participación directa de familiares, como sucede con su hijo
Saíd Vargas Licona, persecuciones políticas mediante instrumentos administrativos, el
dirigente sindical llega debilitado y la dirigencia nacional juega con él, al manejar la
posibilidad de prolongar su gestión un año más, lo que lo hace soñar con una candidatura
a diputado federal, mientras bajan más sus bonos.
Donde se para hay comentarios negativos y sobran los trabajadores de la educación que
aprovechan las concentraciones regionales para emitirle claros mensajes de
desaprobación a su gestión mediante la tradicional música de viento que es acompañada
de discretos aplausos y puños apretados bajo las mesas, que llegan a Venezuela 44 en la
Ciudad de México.
Por eso sus desesperados mensajes de unidad y sus comunicados de prensa que tratan de
ofrecer una realidad diferente llenado de elogios a Vargas Sáenz y fotografías con
pequeños grupos y mantas previamente entregadas por el séquito de comisionados que
acompañan la impresionante caravana de ayudantes y personal de seguridad que tiene la
reprobación de la base magisterial.
Mientras sus propuestas no crecen y tiene encima la advertencia de que conocerá la
convocatoria al mismo tiempo que todos los trabajadores de la educación de Hidalgo,
porque será el Comité Ejecutivo Nacional, y todo indica que la operación está dirigida a
una candidata o candidato tal vez no de unidad, pero si único, que lo dejaría fuera de
cualquier decisión sobre su sucesión.
