Alberto Witvrun.- La cronología sobre el Caso Williams T. L. que volvió a poner en el mapa a Zimapán años
después de que lo hizo el movimiento en contra del confinamiento de residuos peligrosos
de la que este personaje y su hoy acérrimo enemigo José María Lozano Moreno cuando
ambos militaban en el Partido de la Revolución Democrática (PRD) publicada en la revista
Proceso, tiene oportunidad periodística por la repercusión que tiene en este momento el
Caso Cuauhtémoc Blanco.
El trabajo periodístico es puntual, al exponer el caso y plantear las etapas que han vivido
dos menores se edad, más allá de los intereses económicos, familiares y políticos donde la
reprobable es la revictimización de las dos niñas; lo que no se puede negar es que el caso
está demasiado manoseado por Tirios y Troyanos que quieren lamentablemente sacar
provecho de este reprobable caso.
Porque apenas apareció la edición de Proceso y ya se distribuía a través de redes de
WhatsApp y la portada en redes sociales, la mayoría no porque les interese la vida o el
futuro de las dos menores, utilizar el trabajo periodístico para reprobar supuestas
intervenciones de personajes políticos del gobierno estatal en esta trama, donde lo que
menos interesa son las víctimas.
Nadie quiere esperar que resuelve un juez o una jueza, que de acuerdo a las últimas
versiones oficiales será del ámbito federal, luego de la revocación contra la no vinculación
a proceso de los inculpados, porque no se ha precisado claramente por las autoridades de
procuración de justicia que etapa legal vive el proceso y en que plazo un juzgador o
juzgadora resolverá.
Por lo pronto, hay un clan político que se encargó de difundir el reportaje de Axel Chávez
en Proceso, con el ánimo de confundir, lanzar la piedra, esconder la mano, generar
incertidumbre y buscar culpar a otros actores, porque históricamente han sacado
provecho del caos, lo que si se requiere es una explicación de lo legal para evitar la
especulación política.
