Juan Manuel Pérez.- Aunque el descuento del 50 por ciento para adultos mayores en el transporte público está contemplado, algunos usuarios enfrentan dificultades para hacerlo válido ante los operadores.
El problema, señalan, surge cuando ciertos conductores ponen trabas, cuestionan la credencial del INAPAM o aplican el beneficio de mala manera.
El esquema tarifario establece que hasta dos adultos mayores o personas con discapacidad por unidad pueden acceder a la tarifa preferencial, pero esto no debería traducirse en un trato incómodo o poco respetuoso para quienes presenten su credencial.
Concesionarios y operadores que no respeten esta disposición pueden recibir multas de más de siete mil 600 pesos.
Por su parte los conductores reconocen que el descuento del 50 por ciento para personas con credencial del Inapam representa una merma para ellos, debido a que los concesionarios les exigen entregar completa la cuenta diaria.
Incluso señalan que, cuando trasladan a varios adultos mayores durante una jornada, son los propios operadores quienes terminan absorbiendo la diferencia.
El reclamo puede ser entendible desde la perspectiva laboral de los choferes, pero resulta difícil aceptar que el pasajero termine siendo el responsable de resolver un problema que corresponde a los concesionarios y, sobre todo, a la autoridad reguladora.
