*El desdén de Mario Delgado

Alberto Witvrun.-El presidente de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) Mario Delgado Carrillo, camina cauteloso en Hidalgo y envía señales de cuál será su actuar después de la tormenta perfecta que generaron los clanes locales y que llevó al partido presidencial a ganar solo 8 ayuntamientos cuando diez meses atrás sostenían que caminando ganaría entre 50 y 60, en algunos casos sin importar el candidato.

Acusado de abrir la puerta al Clan Universitario que fue un factor de división que llegó al encono, ya envió un discreto mensaje de que no tiene ni ha tenido acuerdo alguno con el grupo que domina la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) cuya estructura ha puesto al servicio de seis partidos políticos según los intereses de su jefe Gerardo S.C. que enfrenta proceso penal por delincuencia organizada, peculado y evasión fiscal.

Tanto que el mensajero de Gerardo S. C. su hermano Damián Sosa Castelán se refugia ahora en la sombra protectora del diputado federal petista Gerardo Fernández Noroña, tratando de hacer bueno el acuerdo con el dirigente nacional del Partido del Trabajo (PT) Alberto Anaya Gutiérrez, para negociar protección y hacer prosperar su impugnación a las elecciones municipales en Tulancingo.

Otra señal de Delgado Carrillo, fue el no presentarse a la reunión del Consejo Político Estatal de Morena, hacerlo habría aumentado la pugna interna por la manifestación a las puertas del salón de eventos donde tuvo lugar la sesión, donde se exigió la renuncia y sanción para los “traidores a las bases”, porque hasta el momento nadie ha querido dar la cara para explicar o justificar el resultado.

Hidalgo no es un caso fácil para la nueva dirigencia nacional de Morena, los reacomodos internos deben ser cuidadosos porque lastimarán intereses y complicidades de alcance nacional, porque las proyecciones realizadas por los clanes morenistas para apoderase del partido que no termina de ser partido, no se concretaron y hay quien se resiste a aceptarlo, tanto que para no enfrentar sus responsabilidades hasta se “contagian” de Covid-19.