*Damián Sosa, la tensión

Alberto Witvrun .-Conforme se conocen las revelaciones del testigo colaborador (protegido) de la Fiscalía General de la República (FGR) Oscar Pacheco Medina sobre la estructura financiera creada para construir el emporio inmobiliario del jefe político del Clan Universitario, en el equipo de campaña de Damián Sosa Castelán candidato a presidente municipal de Tulancingo de Bravo por Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) crece el nerviosismo sobre el futuro legal de este.

Ni el espaldarazo de este fin de semana del diputado federal Mario Delgado Carrillo candidato a presidente nacional de Morena que se rodeó de diputados y candidatos sosistas, quien en negociación con Gerardo S. C. abrió la puerta a una decena de candidaturas del Clan Universitario puso calma, tanto que su equipo de abogados estudia tramitar nuevamente el amparo de la justicia federal contra acciones en su contra de la FGR, luego de que le fue negada hace unos días al dos veces diputado local.

Socio de la Constructora, Inmobiliaria y Arrendadora Yolo que es una de las empresas principalmente investigadas sobre el desvío de recursos de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), se asegura que una de las rutas puede conducir a él y al secretario general de la casa de estudios su otro hermano Agustín Sosa Castelán, el equipo de Damián Sosa, en esta campaña basó su estrategia en la guerra sucia para denostar a sus adversarios para tratar de aminorar los efectos de que Gerardo S. C. su hermano mayor y jefe político está preso por defraudación fiscal, peculado y delincuencia organizada.

Sobre qué pasará legalmente con él, los temores son fundados luego de que el rector Adolfo Pontigo Loyola, fue citado a comparecer ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHyCP) por una inconsistencia en su declaraciones fiscales por  487 mil 222 pesos y aunque se asegura que no tendrá ningún problema es señal de que el grupo que ha utilizado con fines políticos y económicos a la UAEH en los últimos 38 años sigue en el ojo del huracán de las autoridades federales.