Alberto Witvrun.- A la inseguridad y violencia que arroja un centenar de homicidios, la secuela de las
inundaciones de 2021 que también cobró vidas, la contaminación de las aguas negras y
sus plagas de lirio y Cúlex, la del aire de la refinería Miguel Hidalgo de Petróleos
Mexicanos (Pemex) de la Termoeléctrica Francisco Pérez Ríos de la Comisión Federal de
Electricidad (CFE) de las plantas cementeras, que filtraron metales pesados a los mantos
friáticos que abastecen de agua “potable”, se agrega la crisis de los residuos sólidos
urbanos.
Si esta contaminación integral no fuera suficiente para Tula y su región de influencia que
suma otra docena de municipios, se dejó escapar el proyecto del Parque de Economía
Circular (PEC) y sus mil 300 millones de pesos, la realidad azota el rostro de 14 gobiernos
municipales que desde hace diez días no tienen donde depositar su basura que entre
orgánica e inorgánica suman más de 600 toneladas diarias 70 de Tula de Allende.
Resulta que el tiradero que no relleno sanitario y menos confinamiento de una empresa
privada que no reúne requisitos ni autorización oficial, dejó de funcionar porque el camino
colapsó por un socavón y los camiones recolectores ya no pueden llegar al tiradero a cielo
abierto, así que por lo menos el gobierno tulense “provisionalmente” tira sus residuos
urbanos en Bomintzhá y de ahí a un costo de 12 mil pesos por camión de 20 toneladas las
llevan a Zumpango.
Así que la cancelación del PEC en diciembre mediante la consulta popular le agarró a los
gobiernos estatal y municipales con los dedos en la puerta, porque nunca contemplaron
un Plan B, para esta problemática, pero también se niegan a escuchar propuestas
ciudadanas de crear un centro de confinamiento y reciclaje, para lo que hay por lo menos
dos opciones de polígonos de tierras duras, de donde alguna vez extrajo material para las
cementeras.
En Bomintzhá, existen por lo menos 70 hectáreas donde puede desarrollarse un Plan B, es
decir un centro de confinamiento, selección y reciclaje de residuos sólidos urbanos que
suman 20 mil toneladas anuales, sin contar los residuos industriales, porque nadie sabe a
dónde van a parar los que generan Pemex y CFE, y si bien la responsabilidad directa es de
los ayuntamientos, el gobierno estatal, tiene mucho ver no sólo en la basura, en todo lo
que hoy altera la vida social, política y económica de la Región Tula.
