Alberto Witvrun.- Mientras el diputado local por Zacualtipán del Partido Nueva Alianza Hidalgo (Panalh) José María Alejandro Pérez Ramírez ya se ve como candidato a la Sección XV del Sindicato
Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), su dirigente Said Vargas Sáenz busca
convencer a Alfonso Cepeda Salas de prolongar su gestión; de no lograrlo prepara su Plan
B, para darle la vuelta a Francisco Sinuhé Ramírez Oviedo que junto con Sergio Hernández
Hernández lo llevaron al bulevar Ramón G. Bonfil.
Conforme se llega el plazo para la convocatoria el panorama se le oscurece a Vargas
Sáenz, que llegó a la dirigencia seccional en contra de la voluntad de Cepeda Salas, que le
dio el respaldo hace cuatro años a Luis Enrique Morales Acosta para que su sucesor fuera
Julio Mayorga Hernández y a pesar de la derrota se llevó al comité nacional a Morales
Acosta, quien mueve sus piezas utilizando su cercanía con el dirigente nacional.
En la ruptura con el presidente del Panalh Sergio Hernández, quien pausó su actividad
política partidista y sindical, el equipo y sus estructuras se fracturaron y existe un forcejeo
sordo, que viene abriendo camino a una decisión del centro, para mantener la
representación institucional de los 55 mil afiliados en Hidalgo y para que la cuña apriete
tendrá que ser de la misma madera.
En todo esto la soberbia de Said Vargas es un factor importante, porque en sus constantes
recorridos por la Huasteca, donde no todo le ha salido bien como en Atlapexco, establece
alianzas políticas con el diputado federal Daniel Andrade Zurutuza para impulsar al
secretario de Trabajo y Conflictos de Educación Primaria General Felipe Ernesto Lara
Carballo, que llegó al Congreso local en la 54 Legislatura a la licencia de Crisóforo Ramírez
Villegas por el extinto Partido Encuentro Social Hidalgo (PESH) del que el ex alcalde de
Huejutla de Reyes fue dirigente.
Lo que forzaría una candidatura impulsada por Ramírez Oviedo, pero sobre todo la
injerencia directa del Comité Ejecutivo Nacional para no llegar al caos y alcanzar una
dirigencia institucional que se consideraría una tercera vía que obedezca a las directrices
nacionales.
