Jesús Castillo.- Tras la aprobación de la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra) señaló que el cambio de “alto impacto estructural” podría comprometer la estabilidad operativa del aparato productivo nacional.
En un comunicado, el organismo señaló que coincide en la necesidad de elevar la calidad de vida de los trabajadores, pero sostiene que la modificación legislativa carece de una visión integral que tome en cuenta la actual desaceleración económica y las marcadas diferencias operativas entre los diversos sectores industriales del país.
El sector privado advierte que la implementación de esta reforma obligará a una reestructuración profunda de turnos y procesos productivos, lo que derivará en un incremento de los costos operativos.
Esta situación resulta especialmente crítica para las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs), las cuales representan el eslabón más vulnerable de la cadena de valor y enfrentan ahora una presión adicional sobre su competitividad.
Ante este escenario, la Canacintra defiende que la transformación del modelo laboral debe regirse por un principio de corresponsabilidad, instando al Estado a no trasladar de forma unilateral los costos de esta transición al sector empleador.
Para mitigar los riesgos de esta transición, los industriales proponen una hoja de ruta que incluya incentivos fiscales temporales, esquemas de flexibilidad adaptados a cada sector y programas nacionales enfocados en la productividad y la digitalización.
Asimismo, el organismo enfatiza la urgencia de reducir las cargas regulatorias y fortalecer las políticas de formalización laboral.
Finalmente, la Cámara hizo un llamado a las autoridades para establecer un proceso de revisión técnica permanente con el objetivo de evaluar el impacto real de la ley en el empleo y la inversión, asegurando que el bienestar social no se convierta en un obstáculo para la viabilidad económica del país.
