El 2026 no aparece como una incógnita para Rebeca Gutiérrez Zamora, sino como una exigencia, después de un año que la colocó en el plano internacional y elevó el estándar de su propia carrera dentro del fisicoconstructivismo, la hidalguense inicia un nuevo ciclo con objetivos claros y sin margen para la improvisación.
Tras cerrar 2025 con doble medalla de oro en el Panamericano de Chile y un subcampeonato en el Mundial de España, Rebeca Gutiérrez Zamora ya visualiza un calendario cargado fuera del país.
“En este momento estamos en un descanso activo, pero en enero empezamos de nuevo con todo, con una preparación más estricta y acorde a la próxima competencia que es Barbados en mayo”, explicó.
La meta es concreta y directa, competir al más alto nivel, “la idea es subir claramente la vara, esta temporada sería puro internacional, ir a puro internacional y ver cómo nos va”, señaló Rebeca, consciente de que los resultados recientes la colocan en otra posición dentro del circuito.
Detrás de ese proceso está un entorno que ha sido clave en su desarrollo, “mis papás me ayudan en todo, mi mamá tiene trayectoria como profesional y mi papá como competidor y entrenador, tener ese apoyo es una gran ayuda”, compartió Rebeca Gutiérrez Zamora, al hablar de una preparación que se construye desde casa.
La confianza en su equipo es total, “es tener a tu coach y a tu papá en casa, él sabe todo y yo confío en todo lo que me indican, estoy feliz de poder tener a alguien así”, añadió Rebeca Gutiérrez Zamora, subrayando el valor de la experiencia familiar.
El cierre de 2025 llegó acompañado de un reconocimiento institucional que marcó el fin de un ciclo, “me siento sumamente contenta con este premio, fue un evento muy bonito y muy emotivo, recibir este mérito representa todo el trabajo que logré este año”, expresó Gutiérrez Zamora.
