Realizan ceremonia luctuosa a víctima de manifestación 

Juan Manuel Pérez. A un año de la muerte de Leobardo Hernández, joven de 29 años, habitantes de la comunidad Xuchitlán perteneciente al municipio San Salvador, realizaron una pequeña ceremonia afuera del palacio de gobierno sobre la Avenida Madero.

Como se recordará a primera hora los habitantes se plantaron en este recinto para exigir el cumplimiento de obra pública como paneles solares para abastecer de energía un pozo de agua potable y una vía carretera, pero la manifestación se salió de control y al lugar arribaron agentes de la Agencia de Seguridad Estatal.

Tras roces con granaderos, los manifestantes replegaron a los uniformados con vallas de seguridad y tubos metálicos hacia el estacionamiento del Palacio de Gobierno, donde resultaron lesionados algunos policías.

Durante el movimiento hubo granadas de gas lacrimógeno, una de las cuales golpeó en la cabeza a un manifestante de nombre Leobardo Hernández, quien quedó inconsciente y desangrándose sobre el pavimento.

Minutos después fue llevado de urgencia en ambulancia al Hospital General donde permaneció quince días recibiendo atención médica, hasta notificar su defunción por traumatismo craneoencefálico.

Asimismo, Seguridad Pública informó sobre cuatro policías lesionados, quienes fueron atendidos por paramédicos del H. Cuerpo de Bomberos de Hidalgo.

Por estos hechos, también hubo un detenido, Juan López Hernández, poblador de San Salvador, quien fue puesto en libertad a los tres días.

A los ocho días del enfrentamiento, el 9 de junio, se informó la vinculación a proceso del policía de la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo (SSPH), identificado con las iniciales A.B.R., a quien se le acusó (en ese momento) de lesiones culposas contra un manifestante de San Salvador.

En su audiencia, la juez Karina Vértiz Marín otorgó un plazo de investigación complementaria de tres meses, periodo que pasará el imputado en libertad, pero con restricciones como la firma periódica mensual, la prohibición de salir de Hidalgo, no acudir a reuniones, tampoco acercarse con las víctimas directas e indirectas o testigos.