Miguel Á. Martínez. Tula de Allende.- La circulación de un video captado por una cámara de videovigilancia en la comunidad El Carmen, donde se escuchan prolongadas ráfagas de armas de alto poder, volvió a exhibir la crisis de seguridad que se vive en este municipio rebasado por la delincuencia y sumido en un clima de miedo.
Las detonaciones que retumban durante varios segundos no solo evidencian la presencia de grupos criminales armados, también la ausencia de control de las autoridades, incapaces de garantizar la seguridad a la población.
Habitantes aseguran que estos hechos forman parte de una disputa abierta por la plaza, una guerra silenciosa que se libra en las calles mientras el gobierno municipal guarda silencio, lamentaron que la ciudad se haya convertido en territorio de violencia y ley ausente.
A diario, dijeron, se escuchan disparos, se registran ejecuciones y se refuerza la percepción de que los criminales actúan con absoluta impunidad. En apenas nueve días, se acumulan 13 homicidios, cifra que refleja el fracaso de las estrategias de seguridad del gobierno municipal. Pese a los constantes anuncios de operativos y patrullajes, la realidad es que los homicidios continúan casi de manera cotidiana, sin detenidos ni resultados visibles.
Ciudadanos también denunciaron que los filtros de seguridad instalados en distintos puntos del municipio no sirven para frenar a la delincuencia organizada, acusando que en muchos casos se han convertido en puntos de hostigamiento y extorsión contra automovilistas, mientras los grupos criminales se desplazan libremente y armados por la ciudad.
En redes sociales los reclamos se multiplican: los delincuentes ya no temen a las fuerzas del orden, no se inhiben ante su presencia y continúan operando a plena luz del día. A este escenario se suma el silencio absoluto del gobierno municipal, que no ha emitido explicaciones, estrategias ni resultados ante una ola de violencia que mantiene a Tula bajo el asedio del crimen organizado.
