Alberto Witvrun.- Con el objetivo de consolidarse como una fuerza política electoral en 2027, para dejar atrás la zozobra de perder el registro que les permitió sobrevivir, al interior del Partido de
la Revolución Democrática Hidalgo (PRDH) se vive un interesante debate para definir el
camino a seguir para convertirse en un proyecto serio que puedan permear en la
sociedad, manteniendo los principios de la izquierda, pero con una estructura y estrategia
diferente.
Hay amplios sectores de la sociedad que rechazan a los partidos, bajo ese cocimiento
surge una corriente al interior del perredismo que analiza como atraer y convencer a
quienes no salen a las urnas, sin descuidar a la militancia que se mantiene leal a este
instituto político.
El análisis va de la imagen hasta la narrativa con una estrategia de imagen que haga llegar
con facilidad sus mensajes especialmente a los sectores jóvenes que le pueden dar
frescura y renovados objetivos en los siguientes procesos electorales, ejercicio que no
afecta el trabajo de tierra para llegar a las elecciones estatales y municipales del 2027 con
presencia suficiente.
Objetivo primario es convertir en ventaja, la posibilidad de tomar decisiones directas, no
influenciadas como sucedió mucho tiempo por las tribus nacionales que impusieron sus
intereses a las condiciones reales que se vivieron en este caso en Hidalgo, donde muchos
cuadros fueron marginados, porque las decisiones se tomaban por la cúpula central no
siempre fueron las mejores para el partido y la militancia.
Hoy puede haber recompensa para quienes se mantuvieron leales al PRD, siempre y
cuando realicen un trabajo efectivo y serio de tierra y logren empatar con las nuevas
ideas; difícil pero no imposible de concretar el ambicioso proyecto para que los
hidalguenses tengan una opción política, que contribuyan a los equilibrios políticos que
tanto requiere Hidalgo.
