Alberto Witvrun.- Se hace inevitable preguntarse porque Tula donde floreció la prehispánica cultura maestra es tierra fértil para los gobernantes sinvergüenzas o para la ignorancia política supina,
como lo probó el diputado morenista José Luis Rodríguez Higareda, surgido del
sindicalismo y que tropezó en sus aspiraciones a cargos de elección popular en el
perredismo, quien en sus afanes de evitar63 se cuestione la política de seguridad
torpemente culpó al pasado.
Al tratar de construir una justificación demagógica trajo a la memoria de la comisión
permanente de la 66 Legislatura local, el famoso caso de “Los Muertos del Río Tula” del
que un libro y hasta buna mala película se hicieron de algo que sucedió en 1982 en el
gobierno del priista José López Portillo y del que se acusó a Arturo “El Negro” Durazo, para
justificar que la violencia no es nueva en la región.
Lo que nadie le dijo a Rodríguez Higareda, es que los cuerpos que aparecieron en Tula no
obedecían a la violencia local o regional, esas personas fueron ejecutadas en el Distrito
Federal y arrojados al Colector Central que arroja las aguas residuales de la Ciudad y Valle
de México al sur occidente del estado de Hidalgo y para hacer más grande su meñique con
el que trató de eclipsar al sol, mencionó dos hechos violentos más en 2011 y 2021.
Pero todo esto ni opaca, ni oculta ni minimiza los 112 homicidios dolosos de 2025 ni las
ejecuciones con que se cerró el año pasado y se inició el 2026, por el contrario, solo hace
crecer la indignación social ante la creciente violencia, así sea esta por ajuste de cuentas
entre grupos delictivos por el control de la extracción y comercialización ilegal de
hidrocarburos, el narcomenudeo y cobro de piso.
Todo por no darle la razón y frenar la solicitud de diputada panista Claudia Lilia Lula Islas
que pidió hacer un llamado al secretario de Seguridad Pública Salvador Cruz Neri, para que
se atienda el problema de la inseguridad en Tula, lo que no ayuda en nada al gobierno
estatal y menos al multi cuestionado municipal; flaco favor el del legislador.
