Alberto Witvrun.- Con más de cinco lustros en el sector educativo y trayectoria sindical reconocida la diputada federal por Tepeapulco Mirna María de la Luz Rubio Sánchez, postulada por
Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) como parte de los acuerdos electorales
con el Partido Nueva Alianza Hidalgo (Panalh) ha logrado caminar institucionalmente en el
Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y en medio de la sorda lucha
por el control de la Sección XV, aparece como la opción natural para suceder a Said Vargas
Sáenz y mantener tranquilas las aguas del río magisterial hidalguense.
Sin confrontaciones en su andar desde hace cuatro gestiones el trabajo legislativo y
político desde San Lázaro, la han perfilado aún más, porque ha construido una relación
con el dirigente nacional del SNTE Alfonso Cepeda Salas, a grado tal que, en las
aspiraciones de este para contender por la gubernatura de Coahuila, ella realiza en esa
entidad trabajos de operación política, dada la capacidad mostrada y la confianza ganada.
Así que en medio de la negociación con jaloneos entre el secretario general Said Vargas
Sáenz y el presidente municipal de Zempoala Francisco Sinuhé Ramírez Oviedo por lanzar
una candidata o candidato afín a sus intereses y el acecho del delegado nacional en la
Sección XIV del estado de Guerrero, Luis Enrique Morales Acosta, que quiere cobrar la
afrenta del 2022, el perfil que mantendría un equilibrio institucional entre los 55 mil
afiliados en Hidalgo es Mirna María.
Los planes y proyectos afectados con ello serían los de Vargas Sáenz, que a su círculo
cercano ha hecho saber que no apoyará a la legisladora federal, porque insiste en influir
directamente en su sucesión, lo que dejó de ser fácil, al acordar el voto directo y secreto
de la base magisterial para elegir a su dirigencia; pero aún no hay nada escrito solo
negociaciones discretas y especulaciones.
