Alberto Witvrun.- Fue suficiente un año para que los 46 gobiernos municipales morenistas se mostraran a plenitud en el proceso de cambio de régimen, donde la evaluación no es muy favorable
particularmente en los territorios presididos por mujeres, donde los excesos y abusos son
cotidianos y corren el riesgo de perder votantes en las elecciones de 2027, es decir en año
y medio porque el tiempo corre y difícilmente les alcanzará para cambiar la percepción
ciudadana de que mal gobiernan.
Apan, Actopan, Ajacuba, Tizayuca, Tulancingo de Bravo, Tepeji del Río de Ocampo,
Tlaxcoapan, Yahualica, son la muestra de los gobiernos municipales que viven crisis
internas y ofrecen una fuerte impresión de ingobernabilidad y hasta corrupción e
incapacidad a la ciudadanía que en buen porcentaje esta decepcionada o hasta
arrepentida de haberles entregado su voto.
Enumerar quejas y denuncias es un listado interminable, pero algo tendrá que hacer la
dirigencia de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) para reducir los efectos
negativos en las urnas el 2027 e incluso la jefatura política, porque los malos gobiernos
vienen alimentando a las fuerzas opositoras incluso a personajes que se perfilan para ser
postulados en una treintena de municipios.
No sólo este grupo de presidentas municipales reúnen quejas y denuncias ciudadanas,
también hay hombres que tienen sumidos a sus municipios en situaciones graves, Mineral
de la Reforma y Tula de Allende, son dos ejemplos claros, pero de las administraciones de
mujeres se esperaban buenos resultados, pero no ha sido así, ahora habrá que esperar si
no salen también reprobadas en sus cuentas públicas.
Jefatuyra y dirigencia política no pueden minimizar estas crisis porque las elecciones
municipales y estatales del 2027 son fundamentales para garantizar un triunfo en el 2028
en que se habrá de renovar el Poder Ejecutivo y el escenario puede complicarse si Morena
no cuenta con una estructura municipal en la que confíe la población.
