Alberto Witvrun.- A diez días del séptimo aniversario luctuoso del Martes Negro, donde dantescamente el fuego consumió la vida de 137 personas en San Primitivo en los límites de Tlahuelilpan y Tlaxcoapan este martes causa y origen de esa tragedia la más grande provocada por un siniestro no natural, envió una señal de que sigue vigente en Hidalgo, al registrarse la
centésima fuga en un ducto de Petróleos Mexicanos (Pemex).
No muy lejos de la Zona Cero del 18 de enero de 2019, tuvieron que movilizarse
Protección Civil, Guardia Nacional y Seguridad Física de la paraestatal para controlar el
gigantesco chorro de hidrocarburos, de combustible, de Huachicol vamos antes de que
generara un nuevo infierno, aun que esta vez quienes perforaron el ducto huyeron y la
población no se acercó.
Pero esta fuga, es señal clara de que la ilícita extracción y comercialización de energéticos
se mantiene más activa que nunca, ahora asociada porque hay claros testimonios
mostrados por las autoridades asociados al narcomenudeo y otros delitos que dañan a la
sociedad, aunque los delitos de alto impacto como los homicidios son justificados como
ajuste de cuentas entre los grupos delictivos.
Y como diría la canción española “…ahí está viendo pasar el tiempo” pero no la Puerta de
Alcala, sino el Huachicol y los huachicoleros a pesar de los esfuerzos de las autoridades
disminuirlos, porque tienen base social al consolidarse como una actividad, aunque ilícita
altamente rentable para ellos y como fuente alternativa de ingresos para muchas familias,
ante la falta de oportunidades.
Se nos dijo que esta actividad se había erradicado, pero no fue así ahí están las señales y
por el contrario hoy se conocen otros esquemas de esta actividad, además que los viejos
“ordeñadores” fueron desplazados por grupos organizados y no se ve que las autoridades
tengan la fórmula para disminuirlos además de lo caso imposible que es vigilar los
kilómetros de ductos que cruzan Hidalgo, así que esto lo seguiremos viendo y pronto no
se va a acabar.
