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    *Hasta siempre queridos amigos

    2 junio, 2024 Deslinde
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    Alberto Witvrun.- Hay conclusiones del ciclo vital que obligan a detenerse para hablar de personas
    significativas para uno, porque dejan enseñanzas fundamentales para los procesos
    profesionales y de vida que contribuyeron a la formación profesional y particular, me ha
    sucedido varias ocasiones, con el periodista cubano Ernesto Vera Méndez, con el
    periodista hidalguense Anselmo Estrada Alburquerque, con el sacerdote católico José
    Barón Larios y el empresario Marco Saldaña.
    Me vuelve a ocurrir con Jorge Márquez Alvarado, no el político, el empresario exitoso, me
    refiero al ser humano, a la buena persona, al solidario, al amigo leal, al que tuve la
    oportunidad de conocer hace más de tres décadas formando parte del entonces Grupo
    Universidad del que fue pieza fundamental para su crecimiento logrando equilibrios
    internos mediante opiniones inteligentes.
    El que no obstante críticas y publicaciones que realicé en La Opinión del Estado de
    Hidalgo, en el diario Nuevo Día, en El Financiero y otros medios en los que colaboré hasta
    iniciar hace 24 años el Grupo Editorial Vía Libre, siempre estuvo dispuesto al diálogo y la
    abierta discusión, ofreciendo argumentos y puntos de vista diferentes muchas veces a los
    míos, pero que nunca alteraron los afectos.
    Lo vi renunciar a la secretaría general adjunta de la Universidad Autónoma del Estado de
    Hidalgo (UAEH), cuando Gerardo Sosa se exilió en 1990 en Estado Unidos, también en su
    regreso para convertir al Rancho Universitario en exitoso proyecto económico con la
    planta elaboradora de lácteos que dio valor agregado a ese espacio arrebatado al
    gobierno federal siendo secretario de Agricultura Eduardo Pesqueira Olea.
    Igual cuando hizo crecer sus empresas, lo que no cambio su sencillez, humildad y
    bonhomía; Jorge, ya está en la lista de mis ausencias presentes, como Ernesto mi gran
    amigo cubano que junto con Anselmo fueron mis maestros de periodismo y de vida,
    también de mi entrañable Marco Saldaña. Se entienden las partidas, aunque no se acepte
    que sucedan.
    A Jorge, sobre todo lo vi amar a su familia, forjar a sus hijos y apoyar a muchas personas.
    Hasta siempre Jorge, hasta siempre queridos amigos.

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