Alberto Witvrun.– Bajo el principio de que nada sucede en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) si no lo autoriza Gerardo Sosa Castelán que a pesar de no tener un cargo formal su
voluntad se cumple puntualmente, docentes, investigadores y administrativos lo señalan
directamente de la traición de los dirigentes sindicales Agustín Sosa Castelán , Norma
Baños Hernández y del rector Octavio Castillo Acosta, que solo cumplen órdenes.
Así califican el acuerdo contractual que evitó la huelga el 27 de marzo, aunque la
posibilidad legal de que en asambleas generales que difícilmente se convocarán ante la
amenaza de que quien proteste será “corrido” la base trabajadora desconozca la
negociación que a luz de la lámpara de la oficina de Gerardo Sosa se logró a espaldas de
los trabajadores y con el aval de los delegados sindicales que muchos a regañadientes lo
hicieron.
Los logros que se anunciaron, no lo son, si se contempla que el incremento global es del 7
por ciento y sólo 4 puntos van directos al salario y no hubo aumento los últimos dos años,
por lo que pedían un aumento del 22 por ciento a ello le agregan que les disminuyeron los
días de vacaciones y el bono bianual de 12 mil pesos en efectivo lo bajaron a 10 mil en
vales de despensa, tras decirle a algunos delegados que en caso de ser en efectivo bajaría
a 9 mil 500 porque les descontarían el impuesto.
Norma Baños, aceptó porque se lo ordenó Gerardo Sosa, vendría abajo su reelección en el
Sindicato Único de Trabajadores y Empleados (SUTEUAEH), además es déspota y no
atiende a los afiliados; por lo que hace a Agustín Sosa, del Sindicato de Personal
Académico (SPAUAEH), aseguran sigue sintiéndose dirigente estudiantil y si quiere ser
rector en dos años, tiene que obedecer al jefe del Clan Sosa Castelán, es decir a su
hermano mayor.
