Alberto Witvrun.- “…Aquí, ni directivos, ni administrativos, quien toma las decisiones es el Comité
Estudiantil”, sentencia un integrante del auto llamado órgano de control interno de la
Escuela Normal Rural Luis Villarreal de El Mexe, en reunión con alumnas de este plantel a
quienes les “dejan claro” que es obligatorio utilizar el sistema de internado, porque gozan
de los beneficios de tres comidas diarias sin tener que pagar cuotas y eso les da derechos.
Lo anterior se escucha en una grabación, donde una alumna argumenta que acudió a la
Subdirección de Normales de la Secretaría de Educación de Hidalgo (SEPH) con sus padres
y ahí les dijeron que puede ir a clases sin utilizar el internado, porque ese servicio es para
quien no puede viajar diario a clases y ella si puede por vivir cerca del plantel.
La amenazante respuesta es que “aunque viva a dos cuadras, tiene que quedarse en el
internado”, no tiene alternativa porque el “dirigente estudiantil” insiste en que quien
manda en El Mexe es el Comité Estudiantil, ni los directivos, ni los administrativos, en
suma, ellos son los que gobiernan en la Normal Rural Luis Villarreal, los mismos que
asaltaron instalaciones de la SEPH en Pachuca, causando destrozos por 6 millones de
pesos.
Lo cuestionable es que la autoridad educativa, permita los excesos de un pequeño grupo
que se autonombra Comité Estudiantil, porque no hay antecedente de un proceso interno
que tiene que ser normado por la dirección del plantel, para controlar a una comunidad
de poco más de 300 alumnos y alumnas, mediante “advertencias” de perder derechos si
no respetan sus reglas.
Es urgente que las autoridades educativas tomen medidas urgentes para establecer el
principio de autoridad de los directivos que hoy son rehenes del Comité Estudiantil y que
los antecedentes históricos indican que en el pasado se cometían abusos en contra de la
comunidad estudiantil.
Más cuando el sistema de internado se volvió mixto, porque eso es más peligroso y
cuestionable que sus injustificadas manifestaciones, para saciar la necesidad de poder de
su histórico “líder” Armando Azpeitia Díaz que quiere mantener presencia en la
Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
