Alberto Witvrun.- Originario del Barrio Mágico de El Arbolito que en sus tiempos era barrio bravo, habitado principalmente por mineros que como él extrajeron de las entrañas del fundo Pachuca –
Real del Monte su riqueza de plata y oro, concluyó este miércoles su ciclo vital pero no su
legado como parte de la cultura popular de la capital hidalguense.
Enrique Pichardo Ramírez fue conocido por pelear siempre por sus derechos y los de sus
compañeros en la mina, su bonhomía lo distinguió siempre, católico, pero más que eso, un
hombre de fe al que no le gustaban las injusticias, así se unió al Partido Acción Nacional
(PAN) que tuvo un buen semillero en los barrios altos pachuqueños que lo hizo participar
en movimientos sociales de los setentas.
Su actividad política comprometida lo llevó en 1987 a ser diputado local en la 53
Legislatura primera en el gobierno estatal de Adolfo Lugo Verduzco, donde siempre
estuvo dispuesto al diálogo, pero nunca a someterse o comprometerse de algo que no
estuviera convencido su origen personal y laboral, lo tenía comprometido con los que
menos tienen.
Al grado que sus compañeros de la 53 Legislatura lo calificaron como “el ala izquierda del
PAN”, pero su militancia política jamás lo distrajo de una tarea que asumió personal
porque aseguraba que le hacía bien a su gente del barrio, porque la fe siempre trae cosas
buenas, decía.
Así en 1969 inició con sus vecinos el Vía Crucis en el barrio de El Arbolito, que en abril
cumplirá 57 años y será la primera vez que no estará Enrique Pichardo Ramírez, un
hombre que luchó por sus creencias, que pugnó por la justicia y que deja un legado de
cosas buenas para el partido de sus amores, para su familia y para la gente de su barrio,
de El Arbolito.
