Miguel Ángel Martínez. Tula de Allende.- La Gran Asamblea de Damnificados Tula 2021
cuestionó la narrativa oficial sobre el saneamiento del Río Tula, luego de que la Agencia de
Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) concluyera que la refinería Miguel Hidalgo no
incurrió en descargas contaminantes “extraordinarias” en los últimos días, por lo cual,
descartó que hubiese presencia de hidrocarburos en las aguas contaminadas.
El secretario de la organización, Héctor Estrada Jiménez, consideró incongruente hablar de
recuperación ambiental cuando continúan registrándose derrames de combustible
constantes por parte de empresas productivas del Estado, como Petróleos Mexicanos
(Pemex).
Explicó que la semana pasada se interpuso una denuncia ante la Profepa en Hidalgo,
derivada de reportes ciudadanos difundidos en redes sociales sobre presuntos derrames
de hidrocarburo a través del emisor central del tren de refinamiento.
De acuerdo con el activista, dichos residuos alteraron la apariencia del agua y generaron
olores intensos que se percibieron en el primer cuadro de la ciudad, afectando a
habitantes de colonias cercanas.
Indicó que, tras la denuncia, personal de la Profepa realizó una inspección de campo este
martes, en la que participaron vecinos de la colonia Pemex, representantes comunitarios y
miembros de la organización, quienes expusieron las afectaciones detectadas.
Estrada Jiménez sostuvo que la situación actual del afluente evidencia una brecha entre
los informes institucionales y la realidad que enfrentan los vecinos de las zonas cercanas a
la ribera del antiguo río.
Advirtió que mientras no se detengan las descargas contaminantes, cualquier discurso
sobre saneamiento carece de sustento, ya que la problemática sigue siendo visible y
afecta directamente la calidad de vida de la población.
Finalmente, señaló que se acordó establecer una mesa de trabajo interinstitucional para
evaluar los niveles de contaminación y definir acciones que permitan regular las descargas
al río.
